La depresión es un enemigo silencioso que afecta a miles de pequeños y jóvenes en Colombia, y lo más preocupante es que muchas veces pasa desapercibida justo cuando más necesita ser atendida. Los síntomas no siempre se manifiestan con llanto o palabras explícitas, a veces hablan a través de silencios prolongados, cambios sutiles en el comportamiento o frases que parecen inofensivas.
En cifras, según datos oficiales a 2024 reportados por el Ministerio de Salud y Protección Social, el 44% (cuatro de cada diez) menores en el país presenta indicios de afectaciones en su salud mental, incluyendo ansiedad y depresión. Este porcentaje es significativamente superior al promedio mundial, que oscila entre el 10 y el 15%.
Te puede interesar: Cruz Roja lanza campaña para llevar sonrisas a más de 3.000 niñas y niños de Cundinamarca y Bogotá
De acuerdo a Medicina Legal y el Instituto Nacional de Salud, hasta octubre del año pasado (cifras más recientes), Colombia registró 32.464 intentos de suicidio, de los cuales 12.899 correspondieron a menores entre los 5 y 19 años. Además, se confirmaron 183 suicidios consumados de menores de edad entre enero y agosto, siendo el 56 % hombres y el 4 % mujeres; el 79% de las víctimas tenía entre 14 y 17 años. Estos datos reflejan un preocupante deterioro de la salud mental infantil y adolescente, por ello los expertos y autoridades hacen un llamado urgente a fortalecer las políticas públicas y los servicios de atención psicológica en el país.
Con el fin de identificar a tiempo la depresión en niños y adolescentes, y actuar de manera oportuna, Miguel Martínez, docente de Psicología en Areandina sede Bogotá, comparte cinco técnicas y tips clave para reconocer las señales de alerta más importantes.
Cambios bruscos en el comportamiento
Si su hijo, sobrino o estudiante empieza a mostrarse irritable, se aísla, pierde interés en las actividades que antes disfrutaba o se vuelve más desafiante, no piense solo que se trata de “una etapa” o “cosas de la edad”. “No hay que subestimar estos comportamientos, especialmente si son repentinos y permanentes”, advierte Martínez.
Alteraciones en el sueño o el apetito
Dormir más de lo habitual, tener dificultades para conciliar el sueño, perder el apetito o comer en exceso son síntomas que también pueden estar alertando sobre una tristeza profunda. “El cuerpo muchas veces refleja un dolor emocional que aún no encuentra palabras para expresarse. Observar estos cambios es clave para detectar que algo emocional podría estar ocurriendo”, explica.
Te puede interesar: Cerca del 10% de los pacientes hospitalizados en países en desarrollo contraen infecciones asociadas a la atención en salud
Bajón en el rendimiento académico
Un descenso súbito en las notas o en el nivel de concentración dentro del aula no siempre es por falta de interés o flojera. “Muchas veces el bajo rendimiento escolar es un reflejo del mundo emocional que están viviendo los niños y jóvenes”, señala el docente de Areandina. Por ejemplo, “si nota que un estudiante que antes era participativo ahora se muestra desconectado, es momento de acercarte con empatía y apoyo”, agrega.
Frases cargadas de tristeza o desesperanza
Escuchar expresiones constantes como “me siento solo”, “a nadie le importo” o “quisiera desaparecer” —incluso si se dicen en tono de broma— debe prender todas las alarmas. Son expresiones que reflejan sentimientos de soledad o desesperanza. “No minimice ni ignores estos comentarios. Tómelos siempre en serio y ofrezca un espacio seguro a los niños y jóvenes para que ellos puedan hablar de lo que sienten”, indica Martínez.
Rechazo al afecto o desconexión emocional
Cuando un menor evita abrazos, rechaza muestras de cariño o se muestra emocionalmente desconectado, puede estar atravesando un dolor interno que no sabe cómo expresar. Aunque algunos adolescentes naturalmente toman distancia de sus padres o cuidadores, es importante observar si esta desconexión va acompañada de otras señales de alerta.
La importancia de observar y actuar con amor
Es importante saber que tener solo uno de estos signos no necesariamente significa que haya depresión, pero si aparecen dos o más, aumenta la probabilidad y se debe buscar ayuda profesional.
Martínez lo resume de manera muy clara: “La prevención no comienza en el consultorio, sino en el hogar y en el colegio, cuando nos tomamos el tiempo de mirar a los niños no solo con los ojos, sino con el corazón”.
Te puede interesar: Todo lo que debe saber de la vacuna contra la Fiebre Amarilla y cómo acceder de manera inmediata
Recuerde, padres, docentes o cuidadores tienen el poder de hacer la diferencia. Estar presentes, escuchar sin juzgar y ofrecer apoyo incondicional puede ayudar a tratar la depresión.
Si identifica señales de alerta, no dude en buscar el acompañamiento de un psicólogo o profesional de la salud mental. Nunca es demasiado temprano para actuar.












