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Especialistas de Bienestar IPS advierten que normalizar síntomas respiratorios persistentes puede retrasar el diagnóstico de enfermedades crónicas como asma, EPOC y cáncer de pulmón. Señalan que el tabaquismo, el vapeo y la contaminación urbana son factores de riesgo relevantes. El artículo explica diferencias entre asma y EPOC, y destaca que pruebas como la espirometría ayudan a detectar afecciones a tiempo. También resalta la importancia de abandonar el tabaco, mantener vacunas al día, ventilar espacios cerrados y adoptar hábitos saludables para proteger la salud pulmonar.
¿Qué aprenderás?
- Qué síntomas respiratorios persistentes no deben considerarse normales.
- Cuáles son algunos factores de riesgo actuales para la salud pulmonar.
Puntos clave
- La tos prolongada, la dificultad para respirar, los silbidos en el pecho, la expectoración frecuente o la ronquera sin causa aparente deben motivar consulta médica.
- El asma suele presentar síntomas variables y reversibles con tratamiento, mientras que la EPOC implica daño progresivo e irreversible.
- El vapeo, el tabaquismo y la contaminación ambiental pueden afectar la salud respiratoria y aumentar riesgos a corto y largo plazo.
¿Cuándo consultar a un profesional de la salud?
Se debe consultar a un profesional de la salud ante tos por más de tres semanas, dificultad para respirar en tareas cotidianas, silbidos en el pecho, expectoración frecuente o ronquera sin causa aparente. También es importante buscar orientación si existe exposición al tabaquismo, vapeo, humo de leña, químicos o contaminación urbana.
- Especialistas de Bienestar IPS advierten que normalizar los síntomas respiratorios impide detectar a tiempo enfermedades crónicas como el asma, la EPOC y el cáncer de pulmón.
- El auge de los vapeadores en jóvenes y la contaminación urbana se suman al tabaquismo tradicional como los principales factores de riesgo actuales.
En el marco del Día Mundial del Pulmón, Bienestar IPS, institución que pertenece a Zentria, hace un llamado urgente a la comunidad para dejar de restar importancia a los síntomas respiratorios persistentes. Creencias comunes que atribuyen la fatiga o la tos constante al envejecimiento, al sedentarismo o a una “gripa mal curada” están retrasando la detección de patologías severas.
Los especialistas señalan que señales como la tos por más de tres semanas, la dificultad para respirar en tareas cotidianas, silbidos en el pecho, expectoración frecuente o ronquera sin causa aparente deben motivar una consulta médica inmediata.
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“Un diagnóstico a tiempo mediante una prueba tan sencilla como la espirometría permite diferenciar afecciones e iniciar un tratamiento eficaz antes de que ocurra un daño irreversible. No existe la ‘tos normal’ ni por la edad ni por el cigarrillo”, mencionó Carmen Chiquinquirá Hernández, Directora Nacional de Gestión Integral del Riesgo en Salud, Bienestar IPS.
Diferencias clave: asma frente a EPOC
Aunque comparten síntomas como la falta de aire y la opresión torácica, sus manifestaciones iniciales difieren:
- Asma: inflamación crónica con síntomas variables que suelen revertirse con tratamiento. Se desencadena frecuentemente por alérgenos, cambios de clima, humo o ejercicio, provocando episodios nocturnos o al despertar.
- EPOC: daño progresivo e irreversible vinculado al tabaquismo o a la exposición prolongada al humo de leña y químicos. Sus síntomas evolucionan lentamente hasta limitar la tolerancia al ejercicio, generar infecciones repetitivas y conducir a la dependencia de oxígeno.
Nuevos riesgos: Vapeo y contaminación ambiental
El panorama actual plantea retos adicionales. La Organización Mundial de la Salud, OMS, advierte sobre la alta vulnerabilidad de los niños frente a la contaminación urbana, la cual compromete su desarrollo pulmonar e incrementa el riesgo de cáncer de pulmón en personas no fumadoras.
A esto se suma la falsa idea de que los cigarrillos electrónicos son inofensivos. Los vapeadores generan desde inflamación aguda y broncoespasmo a corto plazo, hasta dependencia a la nicotina, riesgo cardiovascular y lesión pulmonar grave (EVALI) a largo plazo.
Los beneficios de abandonar el tabaquismo comienzan en tan solo 24 horas (al reducir el monóxido de carbono en sangre) y continúan progresivamente hasta reducir a la mitad el riesgo de cáncer de pulmón a los 10 años. Junto con el abandono del tabaco, mantener esquemas de vacunación al día (influenza, COVID-19 y neumococo), ventilación adecuada en espacios cerrados y hábitos saludables son pilares clave de protección.
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“Respirar bien es la base de nuestra calidad de vida. Si aprendemos a escuchar a nuestros pulmones y acudimos al médico ante la primera señal de alarma, le estamos ganando tiempo valioso a enfermedades que son completamente tratables e incluso prevenibles”, concluye Carmen Chiquinquirá Hernández, Directora Nacional de Gestión Integral del Riesgo en Salud, Bienestar IPS.











