En Colombia gran número de los pacientes amputados no han sido evaluados...

En Colombia gran número de los pacientes amputados no han sido evaluados por un cirujano vascular

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Pacientes amputados - Formula Medica
Foto tomada de www.revistaccesos.com

En Bogotá muchos pacientes con pie diabético, ulceraciones venosas, arterosclerosis, obstrucciones arteriales, entre otros;  han logrado salvar sus miembros inferiores gracias a los adecuados tratamientos que reciben por oarte del Dr. César Jiménez  Dentro de estos tratamientos están: Curaciones especializadas para cierre de heridas crónicas y pie diabético. Tratamiento de varices con radiofrecuencia, Escleroespuma y VenaSea, cirugía arterial de revascularización y angioplastias endovasculares periféricas; zapatos y medias para pie diabético. Drenaje Linfático manual, manejo médico del linfedema e implante de células madre para el cierre de heridas y así evitar las amputaciones.

En Colombia las amputaciones no sólo se dan por enfermedades sino también por accidentes de toda índole (motocicletas, especialmente) y a causa del conflicto armado.

Aunque no hay cálculos exactos, la Asociación Colombiana de Medicina Física y Rehabilitación, estima que la incidencia de amputación en el país es de 200 a 300 personas por cada 100.000 habitantes. Esta cifra se calcula teniendo en cuenta que aproximadamente el 10% de la población tiene algún tipo de discapacidad, y que entre el 5-10% de los discapacitados son amputados.

Desde 1990 hasta el año 2004, el Observatorio de Minas de la Vicepresidencia de La República, registró más de 3.000 víctimas de minas antipersonal (MAP) y municiones sin explotar, de ellos, más de 2.300 fueron heridos, la mayor parte con mutilaciones y amputaciones en sus extremidades

De acuerdo con la Federación Diabetológica Colombiana en su publicación “Diabetes Control & Prevención”, datos de otros países mostraron que el 15% de todas las personas con Diabetes Mellitus desarrollarán una úlcera en el pie durante el transcurso de su enfermedad; que el 60% de las amputaciones de miembros inferiores no traumáticas fueron consecuencia del pie diabético; que el 85% de las amputaciones de las extremidades inferiores relacionadas con diabetes fueron precedidas de una úlcera en el pie; y que el 42% de los pacientes con amputación requirieron este mismo  procedimiento en la otra extremidad entre 1 a 3 años luego de la primera cirugía. En Colombia, las estadísticas muestran que entre un 7.4 a 9.4% de la población adulta es diabética, por lo tanto, se estiman 1.7 millones de personas con diabetes; de ellos, al menos un 50% tienen sus pies en riesgo de presentar neuropatía, problemas vasculares o alteraciones biomecánicas. Lo anterior permite afirmar, sin duda, que los diabéticos colombianos amputados son mayoría respecto de los amputados por causa del conflicto armado; las personas con diabetes, enfermedad arterial y ulceras crónicas de las piernas tienen como única opción de tratamiento, en muchos casos, la amputación.

Este proceso que debería ser la última opción luego de haber pasado por efectivos tratamientos y permanentes controles médicos, es la determinación inmediata a la que se ven enfrentados cientos de pacientes en nuestro país; por culpa del desconocimiento, la falta de educación y remisión a especialistas en cirugía vascular  y, muchas veces, por recurrentes fallas del Sistema de Salud.

Unas de las complicaciones crónicas que, con mayor frecuencia, pueden afectar a los pacientes diabéticos son las lesiones que se presentan en los miembros inferiores, conocidas como PIE DIABÉTICO. El mundo actual le ha dado otra denominación “úlceras de pierna asociadas a diabetes”, dado que la lesión ya sea venosa o arterial, no sólo ataca los pies sino las piernas.

Las úlceras y amputaciones son tan frecuentes dentro de la población con enfermedades vasculares y enfermos con diabetes que esta alteración médica se ha convertido en un verdadero problema de salud pública; afirma el cirujano vascular Dr. César Eduardo Jiménez.

“El manejo de las heridas complejas ha sido abandonado por los médicos y especialmente por los cirujanos y su cuidado ha quedado en manos de las enfermeras, quienes a pesar de su esfuerzo y disposición algunas veces no hacen un manejo que concluya con el tratamiento adecuado. Estas heridas han representado siempre un reto para el médico y desesperanza para el paciente, pues son patologías que muy difícilmente se curan si no se les da el tratamiento adecuado, representan altos costos para los servicios de salud y generan un detrimento muy importante en la calidad de vida de los pacientes” asegura el director de CINTHEV, Centro integral de Heridas y Enfermedad Vascular, Dr. César Jiménez.

Estadísticas escalofriantes

En las últimas estadísticas suministradas por el Ministerio de Salud se estima que el 7% de la población en Colombia es diabética, esto quiere decir que más o menos 2 millones de personas la padecen. Según la OMS en el 2025 el total de afectados ascenderá a más de 300 millones en todo el mundo.

De acuerdo con los estudios de la Asociación de Diabetes la probabilidad de que una persona con diabetes desarrolle pie diabético es de un 70%. Esta afección es una de las tantas complicaciones de la enfermedad y con más impacto social, psicológico y económico; sin embargo, en Colombia se cree que amputar es más “barato” que tratar un paciente.  Además, se ha comprobado que el paciente que ha sufrido una amputación tiene riesgo de sufrir una segunda mutilación en los siguientes 12 meses y de morir a causa de una complicación vascular (infarto agudo al miocardio o trombosis cerebral) en los siguientes 5 años.

Para el Dr.  Jiménez las cifras mencionadas son aterradoras; sin embargo, es consciente de que “una vez establecido el tipo de herida a la cual nos enfrentamos, es importante evaluar al paciente como un todo y no sólo por la herida que presenta. Hay que contemplar todos los factores que influyen en el proceso de cicatrización, como son el estado nutricional y metabólico, el compromiso vascular periférico, las enfermedades asociadas, el uso de medicamentos y, muy importante, el entorno psicosocial del paciente”, asegura.

Acuden muy tarde

Desafortunadamente, quienes acuden a las clínicas y hospitales con problemas de pie diabético o serias lesiones vasculares llegan en forma tardía, muchas veces no por voluntad o descuido propio, sino porque han experimentado un verdadero viacrucis por muchos centros y consultorios sin obtener un resultado positivo.

El pie diabético se produce por dos causas. La primera, el daño que causa a los nervios los altos niveles de glucosa en la sangre y que se caracteriza por la pérdida de la sensibilidad en los pies, y la segunda por falta de circulación a causa de un taponamiento de los vasos sanguíneos.

Muchas de las personas con enfermedades vasculares o diabetes no conocen su enfermedad; pocos asisten a los médicos y tampoco se hacen control de glucemia o glucometrías; muy escasos creen en una dieta adecuada, en los beneficios de la actividad física o en el cumplimiento del horario de sus medicamentos. Cuando hay una herida recurren a la cultura popular o al consejo del vecino, aplicándose en la herida panela, creolina, cremas, telarañas, antibióticos pulverizados entre otros. El desconocimiento es total.

Las heridas agudas complicadas y las heridas crónicas siempre han acompañado la práctica médica; lamentablemente, el cuidado que a ellas se les dedica no es el adecuado y muchas veces es empírico. Los altos costos en los servicios de salud y la pobre calidad de vida de los pacientes que las sufren han complicado sus lesiones a punto que muchos de ellos están hoy amputados.

El Dr. Jiménez afirma que “es importante contarle a los pacientes que ésta es una enfermedad crónica; es decir, para toda la vida, con la que suceden cambios drásticos en el estilo de vida, en la ocupación, en la relación y en la dinámica socio-familiar, entre otras, por lo cual es preciso restablecer el compromiso de las personas que la padecen.

Es trascendental hacerlos partícipes de su propio cuidado y tratamiento, para lograr el bienestar integral (personal, familiar y social) y mantener la calidad de vida con los más altos estándares posibles”, concluye.

“Con los pies en la tierra; pero sanos”

Existen en la actualidad muchos tratamientos y nuevas tecnologías que podrían, en un porcentaje muy alto, prevenir en forma oportuna el riesgo de una amputación.

Es tal la discapacidad que genera la diabetes y los múltiples problemas vasculares y tan pocos los centros especializados para el manejo integral del pie diabético donde estén íntimamente ligados los procesos de prevención, diagnóstico y tratamiento, que algunos profesionales de la salud se han visto motivados a trabajar en esta problemática social. Es el caso de CINTHEV, Centro integral de Heridas y Enfermedad Vascular, dirigido por el cirujano vascular César Eduardo Jiménez, médico experimentado en salvamento de las piernas y cierre de heridas crónicas complejas, con el uso de tecnologías médicas avanzadas y científicamente avaladas.

Dentro de los tratamientos adecuados que reciben los pacientes en CINTHEV están: Curaciones especializadas para cierre de heridas crónicas y pie diabético. Tratamiento de varices con radiofrecuencia, Escleroespuma y VenaSeal., cirugía arterial de revascularización y angioplastias endovasculares periféricas; zapatos y medias para pie diabético. Drenaje Linfático manual, manejo médico del linfedema e implante de células madre para el cierre de heridas y así evitar las amputaciones. Cuenta también con las llamadas curaciones avanzadas, explica el Dr. Jiménez que se basan en el principio del ambiente húmedo, utilizando apósitos de alta tecnología que favorecen la cicatrización al estimular el microambiente de la herida. Son curaciones realizadas con una periodicidad de 4 a 6 días, según el tipo de herida, sin dolor y favorecen el cierre rápido y óptimo de todo tipo de heridas.

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